Archivos mensuales: febrero 2017

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¿Cómo elegir una Licenciatura en Psicología?

 Dra. Marta Puig y Dr. Gabriel Espíndola

Centro Eleia, Actividades Psicológicas

Posiblemente te encontrarás buscando alternativas donde estudiar la Licenciatura en Psicología y nos interesa compartir contigo algunas experiencias que son fundamentales para elegir una buena formación.

La importancia de esta decisión es enorme y, por lo general, somos muy jóvenes cuando llega el momento de escoger la profesión que nos dará sustento y el de nuestras familias más adelante. Por esta razón, no sólo debemos considerar lo que estudiamos, sino dónde y cómo lo hacemos.

Un buen programa de Licenciatura en Psicología es la clave para ingresar a la vida laboral y desarrollarte profesionalmente obteniendo buenos ingresos. Dicha formación permitirá que te desenvuelvas con mayor facilidad dentro de un mundo cada vez más competitivo.

Cuando el psicólogo se prepara de manera adecuada, puede obtener ingresos tan buenos como los de un médico especialista o como los de un ejecutivo en el mundo de la industria, pues el psicólogo también tiene la oportunidad de posicionarse en diversas áreas del sector empresarial.

Para los psicólogos clínicos la edad es un factor a favor y no en contra, ya que los mejores terapeutas se forjan a través de la experiencia y el estudio constante.

Como podemos ver, estos argumentos se contraponen al mito del psicólogo mal remunerado o que padece la falta de empleo, puesto que estamos hablando de una profesión donde uno mismo puede ser su propio empleador.

Entonces, si lo que buscas es una formación que te ofrezca gran satisfacción profesional, así como diversas ventajas económicas y laborales, ten en mente los siguientes puntos:

¿Qué debe incluir una buena Licenciatura en Psicología?

  • Un programa amplio que contemple las diferentes áreas de la psicología. Consideramos que la especialización es un asunto de posgrado. Es necesario primero tener bases sólidas para determinar qué campo es el que más nos interesa y asegurar un mayor número de oportunidades en el mercado laboral.

 

  • Un método de enseñanza que combine la teoría con la práctica. La psicología requiere del estudio y la investigación teórica, pero su aplicación sólo se puede perfeccionar en la práctica. Por esta razón, es muy importante el contacto directo con las personas. Como psicólogos aprendemos que cada paciente es único y esto implica desarrollar herramientas específicas para los tratamientos.

 

  • Asignaturas con prácticas reales. Cuando egreses de la licenciatura, los reclutadores observarán tus habilidades, no sólo el promedio que obtuviste. Es por esto que conviene buscar programas bien diseñados y prácticos, con los que puedas conseguir experiencia curricular mientras estudias.

 

  • Necesitas una licenciatura exigente, no estudios a medias. La psicología implica una enorme responsabilidad; las personas pondrán en tus manos sus sentimientos, ideas, experiencias familiares, etc. Se requiere de una cuidadosa formación para responder a las necesidades de la gente que nos consulta.

 

  • Es importante que el programa que elijas se preocupe por estimular tu pensamiento crítico y favorecer tu capacidad para construir argumentos.

 

  • Una buena planta docente. Consideramos que nuestros maestros no deben dedicarse exclusivamente a la docencia, pues es fundamental que sean especialistas capaces de enseñar y que conozcan a profundidad los problemas de la práctica en el consultorio o el hospital, siempre en contacto con el ejercicio profesional de lo que se estudia.

 

  • Atención especializada. El aprendizaje funciona mejor dentro de pequeños grupos de trabajo, donde se transmita la experiencia de cerca y con detalle.

 

En la actualidad existen muchas opciones para estudiar la Licenciatura en Psicología. Sin embargo, conviene evaluar con cuidado la calidad de sus programas. En el Centro Eleia nos preocupamos por mantener un nivel de excelencia e incluir dentro de nuestro plan de estudios todos los aspectos que comentamos anteriormente.

 

Sabemos que la tecnología nos brinda una gran cantidad de herramientas y facilidades. No obstante, el estudio y la transmisión de experiencias dentro de una disciplina tan compleja como esta, difícilmente tiene lugar a través de plataformas “en línea”.

 

La atención de pacientes en psicoterapia y psicoanálisis requiere del contacto directo de persona a persona, así como de una adecuada supervisión y orientación por parte de maestros expertos. Acércate al Centro Eleia y descubre cuáles son los beneficios de formarse en una institución dedicada sólo a la Psicología.

 

Conoce más de la Licenciatura en Psicología aquí: http://www.centroeleia.edu.mx/licenciatura-en-psicologia

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La histeria

Por Andrea Méndez

En cuanto a mí, la belleza me seduce en todos los sitios en donde la encuentro, y cedo fácilmente a esa dulce violencia con que nos atrae. Por muy atado que esté, el amor que siento por una hermosa no obliga a mi alma a ser injusto con las otras. Conservo ojos para ver los méritos de todas, y rindo a cada una de ellas el culto y los tributos a que nos obliga la naturaleza. Sea lo que sea, no puedo negar mi corazón a todo lo que veo digno de ser amado; y en cuanto me lo pide un lindo rostro, diez mil que tuviera, todos se los daría.

Don Juan, Molière

 

En general, cuando decimos que alguien “está histérico” solemos referirnos a alguna reacción melodramática o novelesca pero, ¿qué es la histeria para el psicoanálisis? Y sobre todo, ¿cómo se entiende y se trabaja con ella actualmente?

La palabra viene del griego y significa “útero”, es por eso que el término “histeria” se asociaba únicamente a mujeres cuando mostraban conductas emocionales exageradas y descontroladas. Lo llamativo de las pacientes histéricas era que, junto con el dramatismo de sus reacciones emocionales, presentaban síntomas en el cuerpo (de repente no podían ver, caminar o sentir algún miembro), pero cuando acudían al médico no encontraban ninguna causa biológica. Este fenómeno empezó a interesarle a la psiquiatría, a la neurología y posteriormente al psicoanálisis; de hecho, Freud sostenía que hay algo dentro de la psique que parece hallar inconcientemente una vía para expresar sus conflictos mediante el cuerpo.

A partir del trabajo con varias pacientes histéricas, como el caso de Anna O, Elisabeth von R y Lucy R, entre otros, Freud fue descubriendo junto con estas mujeres todo el entramado de deseos y fantasías inconcientes que habitaban en sus mentes. En un primer momento, creía fielmente lo que varias de sus pacientes le contaban: que habían sido seducidas por un adulto mientras eran pequeñas, por lo que, en un trabajo parecido al del arqueólogo, el psicoanalista escarbaba en los recuerdos reprimidos para tratar de encontrar la pieza exacta, el evento traumático que desencadenó toda la patología allá y entonces y que se estaba manifestando aquí y ahora.

Pero conforme iba pasando el tiempo, escuchaba una y otra vez la historia del adulto seductor, Freud dudó, no de la honestidad de sus pacientes, sino de la veracidad de los recuerdos, pues al provenir de ese océano desconocido y abismal que es el inconciente, están cargados de deseos y fantasías igualmente inconcientes.

¿Qué tipo de deseos puede tener una niñita? Que su padre, ese hermoso ser con el que quisiera casarse y vivir en un castillo para siempre, le haga caso a ella y sólo a ella, no a mamá ni a los hermanos, sino a ella. Teniendo esta idea en la mente, seguramente alguna sonrisa, algún roce pudiera hacerles sentir correspondidas en ese amor tan deseado y prohibido a la vez.

Esto tal vez nos provoque una reacción similar al descontento que experimentó el público victoriano tras leer a Freud por primera vez, pero lo cierto es que en la mente se nos juegan a diario batallas que entremezclan los que vivimos en el presente con los deseos de la infancia que, aunque quedaron reprimidos, siguen con vida y regresan en distintas formas, como en sueños o síntomas.

Pensemos en el caso de algún famoso pianista, que justo antes de dar un recital frente a cientos de personas, se le paraliza la mano, o en un sueño donde el profesor al que admiramos nos dice que somos el mejor de su clase.

Estas historias de amor y desamor se plasman a diario en la vida cotidiana, en nuestros sueños, el trabajo, la pareja o, prácticamente, en cualquier escenario. Podemos encontrar un gran repertorio de estos dramas en el cine y la literatura; el personaje de Don Juan, por ejemplo, que conquista una tras otra cualquier cara bonita que tenga en frente pero, ¿no llama la atención que parece que ninguna mujer le es suficiente?, ¿no será entonces que no encuentra a la que busca realmente, en lo más profundo? Aquella que en algún momento de su vida le representó la pareja perfecta, pero tan perfecta que se tuvo que volver prohibida: su mamá.

O, ¿qué pasa con tantas personas que tienen problemas para disfrutar de una sexualidad plena? Ya sea la impotencia en hombres o la frigidez en las mujeres, padecimientos cada vez más comunes. Generalmente, frente a estas afecciones, primero se va al médico, pero al no encontrar causa biológica alguna, llegan penosos al diván a contarnos estas historias de amor, en las que nos sumergimos para explorar los diferentes niveles, desde lo más conciente, hasta lo más profundo e inconciente.

Dice Kristeva: “ser psicoanalista es saber que todas las historias terminan hablando de amor”. Poco a poco, escuchando estas historias vamos desenredándolas, encontrando que cada historia de amor tiene de fondo el mismo guion de antaño, el de la infancia, sólo que los personajes se van actualizando, se van tornando más complejos.

Al final, la mente termina siendo un crisol donde se funde el amor, la sexualidad, lo inconciente y los deseos infantiles.

Referencias

– Anzieu, D. (1998). El autoanálisis de Freud y el descubrimiento del psicoanálisis. México: Siglo XXI.

– Chemama, R. y Vandermersch, B. (1998). Diccionario del psicoanálisis. Buenos Aires: Amorrortu.

– Gay, P. (1988.) Freud. Una vida de nuestro tiempo. Barcelona: Paidós.

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Jornadas Clínicas 2017. La sexualidad II.

La vida sexual y cada uno de los diversos aspectos que la componen constituyen una de las grandes preocupaciones de los individuos en la sociedad contemporánea. La sexualidad es también el área de la vida humana en la que se han registrado los cambios más radicales desde que comenzó la revolución sexual en la década de los años sesenta del siglo pasado y cuyo impulso reformista continúa en la actualidad.

Por estos motivos, la sexualidad humana es objeto de numerosas investigaciones, estudios y análisis por parte de distintas disciplinas científicas y humanistas. Esta es un área que trasciende los límites de cualquier campo específico de saber, por lo que el verdadero y más completo conocimiento sobre ella se obtiene mediante el diálogo interdisciplinario. Es comúnmente aceptado por los investigadores de cada disciplina que para comprender a fondo la naturaleza compleja de la sexualidad humana se debe reconocer la participación simultánea de los factores biológicos, psicológicos y socioculturales.

La información que resulta de la investigación científica seria y que cumple con estándares éticos y de calidad sirve también para contrarrestar la abundante desinformación sobre este importante tema derivada de otras fuentes que engañan, confunden y desorientan a la población.

La sexualidad involucra tres aspectos esenciales de la vida de todo individuo. Uno, constituye un rasgo de su identidad sexual (hombre o mujer) y de su identidad de género (masculino o femenino); dos, se manifiesta en determinadas conductas (prácticas sexuales) y en una elección de objeto definida (heterosexual u homosexual) o indefinida (bisexual) que se acompañan —tres— de fantasías y deseos conscientes así como de sentimientos, emociones, estímulos y sensaciones corporales placenteras. El psicoanálisis agregaría un cuarto componente determinado por las fantasías y deseos inconscientes que aumenta, aún más, la complejidad de la sexualidad humana.

Las teorías psicoanalíticas que estudian la mente y la sexualidad son plurales. Contamos a la fecha con perspectivas clásicas, modernas y contemporáneas que ilustran los aspectos inconscientes de la sexualidad. En las Jornadas Científicas “La Sexualidad”, presentaremos y comentaremos el amplio abanico de teorías psicoanalíticas y veremos su aplicación para comprender sesiones de pacientes en terapia con relación a sus conflictos sexuales.

Las investigaciones recientes revelan nuevos conocimientos sobre la sexualidad que han modificado tanto los criterios científicos como culturales para juzgar sus manifestaciones. Cabe mencionar, como principal ejemplo de ello, la exclusión de la homosexualidad de las clasificaciones diagnósticas de los trastornos mentales —y su despenalización de los códigos legales— así como la “normalización” de prácticas sexuales anteriormente consideradas “desviadas” o “perversas”.

Por otra parte, a pesar de los avances científicos, aún es mucho lo que se desconoce sobre la sexualidad humana. Los mecanismos que intervienen en el proceso de diferenciación sexual así como en la adquisición de la identidad sexual y de género no están suficientemente esclarecidos por lo que los debates sobre este interesante tema continúan en nuestros días. Lo mismo se puede afirmar sobre la orientación sexual y el peso de los factores biológicos y psicológicos que la determinan.

Se conocen algunas de las consecuencias en la salud de las nuevas prácticas sexuales (inicio precoz de la vida sexual) o de la sexualidad criminal (abuso, violación, trata y prostitución de niñas y adolescentes) como son los embarazos no planeados y de alto riesgo, abortos y enfermedades de transmisión sexual. En estos mismos casos se observan en el área psicológica fuertes conflictos que inhiben o perturban el desarrollo emocional, dolorosos traumatismos psíquicos sin resolver, estados disociados de la personalidad, episodios agudos de ansiedad y depresión, entre otros.

Sin embargo, se desconocen en general los efectos psicológicos y emocionales de las nuevas prácticas sexuales, aun en adultos, pero especialmente en niños y niñas durante su desarrollo, como pueden ser las que derivan de su crianza en familias monoparentales o en parejas del mismo sexo o bien, en otros casos, de su exposición descuidada o deliberada a la pornografía en internet.

A primera vista, la libertad sexual parecería acompañarse de una mayor aceptación del individuo de su propio cuerpo y de una relación más profunda e íntima con el otro. Asimismo, la expresión de los deseos y fantasías sexuales acompañada de un placer sensual desprovisto de culpas y temores propios de otras épocas posibilita una mayor integración personal y bienestar emocional.

No siempre es así. La experiencia clínica en la atención psicológica nos enseña que las viejas culpas y temores aún acechan al individuo. La conquista de la libertad sexual también se traduce en mayores preocupaciones personales y sociales, en ansiedades y frustraciones, en desconcierto e incertidumbre. Las recientes modificaciones en las prácticas sexuales posibilitadas por los cambios sociales y tecnológicos de los últimos años, generan varias inquietudes en los individuos así como un nuevo malestar social. Lo anterior se constata con unos cuantos ejemplos.

Es una paradoja que la mayor equidad de género alcanzada en la sociedad contemporánea se acompañe de crecientes dificultades para establecer relaciones de pareja. Cuando se logran, éstas son inestables, efímeras y superficiales. Parece ser que ya no es un objetivo primordial en la vida de la mayoría de las y los jóvenes construir una pareja duradera y monógama así como continuarla si es que ésta deja de ser satisfactoria. El nuevo rol sexual de la mujer en la sociedad se paga con el precio de sacrificar o postergar la maternidad o bien con la culpa que le aflige por no ocuparse suficientemente de los hijos y de las labores del hogar. El amor se encuentra más disociado de las relaciones sexuales; inclusive, no hace falta tener sexo con una pareja para procrear hijos si así se desea.

No son pocos los padres de familia preocupados al constatar el comienzo cada vez más temprano de la vida sexual de sus hijos. Sin contar con recursos para impedirlo solo atinan a recomendarles —si acaso— medidas preventivas del embarazo y de las enfermedades de transmisión sexual. Otros, se muestran consternados ante la confesión de los hijos sobre un deseo homosexual —o, más importante aún, de la intención de cambiar de sexo— sin saber cómo orientarlos debidamente.

En estos y otros ejemplos similares hay más preguntas que respuestas. El hecho es que la realidad de la sexualidad contemporánea constituye un desafío para la atención psicológica y psicoterapéutica responsable. Para enfrentarlo adecuadamente, los profesionistas de los campos de la salud, de la salud mental y de la educación, no solo deben guiarse por sus propias preferencias u opiniones personales, sino por la información confiable, objetiva, y científica adquirida a través del estudio continuo de las investigaciones sobre este controvertido tema.

En las próximas Jornadas Científicas que se llevarán a cabo los días 2 y 3 de junio de 2017 en el Centro Eleia discutiremos el impacto que la sexualidad tiene en la actualidad y presentaremos experiencias clínicas de nuestra realidad social que muestran la variedad de manifestaciones psicológicas de los conflictos sexuales.

¡Ven a estudiar con nosotros y pon al día tus conocimientos sobre sexualidad!

Comisión organizadora de las Jornadas Científicas del Centro Eleia.

 

Regístrate en el evento: http://www.centroeleia.edu.mx/curso-de-psicologia-jornadas-clinicas-junio