Archivos mensuales: mayo 2016

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La metamorfosis posmoderna. Del individualismo al narcicismo puro

Por Mariana Lara Sánchez*

Autores posmodernos, como el filósofo Gilles Lipovetsky, hicieron un estudio profundo sobre la etapa que se empezó a vivir de finales del siglo XX y que hoy en día continúa vigente. Lipovetsky nombró a este período caracterizado por el narcicismo que prevalece en la mayoría de las personas como “la era del vacío”. Además de este egoísmo, los individuos buscan un estado placentero ilimitado donde no exista la frustración y todo lo que deseen se les otorgue de manera rápida y eficaz. Existe un frenesí por permanecer jóvenes y bellos, lo que también está relacionado con el culto al cuerpo que se puede observar actualmente.

Los medios sociales nos presentan modelos que una gran cantidad personas según su edad se ven obligadas a seguir para poder incluirse en algún grupo y sentirse reconocidos o no ser rechazados, ya que posiblemente su autoimagen y sus emociones están devaluadas. Por ejemplo, un joven debe comprarse todo, el celular y el automóvil último modelo, para poder obtener a la mujer más guapa; mientras que una joven debe aspirar a conseguir un cuerpo envidiable, es decir, extremadamente delgado, para no ser criticada y permanecer en un status alto.

Tanto Erich Fromm como Carl Rogers, al pertenecer a la corriente psicológica humanista, hablaron sobre la parte emocional y existencialista del hombre, invitando a reflexionar no sólo entorno a los elementos externos del individuo, sino que señalaron la importancia de considerar los motivos emocionales que se encuentran detrás de sus decisiones. Por ejemplo, generalmente se maldice a los medios por difundir estereotipos y no se analiza con profundidad qué es lo que ocurre en el interior del sujeto, pero lo cierto es que las decisiones de una persona pueden estar basadas en un plano donde su propia representación mental y su afecto están intactos, sin fracturas, y, por lo tanto, no requiere de un modelo para sentirse alguien. No obstante, otros sí buscan estar en sintonía con los estereotipos que se les presentan porque su autoimagen y emociones están fragmentadas y necesitan parecerse a alguien para no sentirse vacíos.

Lo que se busca con este escrito, no es solamente el presentar las ideas propuestas por los tres autores mencionados y el encontrar una relación entre ellas, sino hacer conciencia de lo que se está viviendo hoy en día, que más allá del nombre establecido por diferentes autores, se debe de profundizar no sólo en las conductas vistas en jóvenes sumergidos en sus teléfonos o adultos tratando de buscar la juventud eterna, sino más bien tratar dos temas sumamente importantes y que actualmente están deteriorados: la autoimagen y las emociones, que se valoran según los objetos materiales que estén a nuestro alrededor. Uno podría preguntarse cómo es que un joven que tiene un auto último modelo, un celular que —además de todas las aplicaciones existentes— sirve para hablar por teléfono, un cuerpo que según los modelos sociales, es envidiable… puede tener emociones superfluas y una autoimagen frágil. Pero tal vez, el trasfondo afectivo que está atrás de tener todas esas cosas, tiene que ver con llenar un vacío emocional provocado por diferentes causas, las cuales obviamente varían de persona en persona.

 

* Alumna de Centro Eleia

Consejo Mexicano de Psicología. Premio Coatlicue A lo mejor de la Psicología en México 2015.

Categoría: Aportación Estudiantil de Psicología.

Agosto, 2015.

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Vida mental, sueños y metáfora

Por Elena Ortiz Jiménez

La vida mental es un proceso profundamente complejo, enigmático. Como suele suceder en nuestra disciplina, estamos frente a más preguntas que plantear, definir y expresar, que ante respuestas. Cuando hablamos de vida mental, nos referimos a fenómenos relacionados con el significado, con la construcción de sentidos en la mente que posibilitan el pensamiento. Términos como representación, la estructuración del yo, la subjetivación, la integración se hallan relacionados entre sí; son movimientos mentales donde el sujeto se significa.

Wilfred Bion es uno de los autores que sienta las bases para estudiar la construcción de sentidos a partir de su teoría sobre el pensamiento. El autor establece un puente entre los elementos externos en los cuales el psiquismo se apuntala para su desarrollo y los factores internos que gestan el detrimento o avance del progreso emocional.

Me refiero, por un lado, a la teoría continente-contenido, es decir, la función que la madre lleva a cabo con su bebé y que apunta a crear pensamientos oníricos, pensamientos susceptibles de ser pensados. La internalización de los atributos emocionales y del desempeño del objeto es la base del desarrollo de una capacidad y un aparato para pensar las emociones. Por otro lado, me refiero a la tolerancia innata a la frustración, la capacidad para soportar, en lugar de evitar y evadir el dolor mental.

Bion explica que la mente funciona de manera similar al aparato digestivo: actúa permanentemente, su objetivo es la digestión de experiencias emocionales. La metabolización de estas experiencias resulta en la creación de significados mentales. De la misma manera que el aparato digestivo tiene que metabolizar los alimentos para nutrir al organismo, así la mente tiene que metabolizar las experiencias para generar sentidos emocionales que nutran al aparato psíquico. La vida en sí misma está desprovista de significado; las experiencias por sí solas no tienen sentido alguno. Es la mente la que, en el proceso de pensar, puede constructivamente dotar de significado a las vivencias.

Sin embargo, la mente puede funcionar también como un músculo evacuativo de descarga, como cuando se sufre de una indigestión por la comida. La mente se puede convertir en un órgano de expulsión, donde las actuaciones impulsivas, la enfermedad, el funcionamiento mimético y adhesivo, la excitación motora y otra serie de conductas y actitudes, están al servicio de evitar la metabolización de las experiencias emocionales dolorosas.

La vitalidad y el significado son resultado de la digestión de experiencias emocionales. El sujeto puede poseer esta capacidad para reconocer y metabolizar sus emociones o, si carece de ella, evadirlos y dañar la capacidad de subjetivación.

Presento aquí un ejemplo donde el proceso de pensamiento se intenta hacer cargo de una experiencia inusitada: la pubertad. Se trata de una niña de 12 años, ella se encuentra emocionada por su crecimiento y, simultáneamente, asustada por este desarrollo. Su cuerpo cambia y esto le provoca emociones contradictorias. Se encuentra en un momento donde comienza a discutir con los padres, se muestra arrogante y también está vigorosamente interesada por distintos aspectos de su vida actual. Dentro de este contexto, tiene el siguiente sueño de angustia:

Me comenzaban a crecer algo como ramas en el cuerpo, eran como plantas, tallos y hojas. Era horrible, no dejaban de crecer. Yo los arrancaba pero me salían más, así, de los brazos y de las piernas. Me los quitaba pero salían nuevos.

Hay varios ángulos que este sueño invita a mirar, distintas líneas asociativas que la paciente despliega y diferentes sentidos que a lo largo de las sesiones fuimos retomando. Lo que asusta, lo amenazante, es algo que está en el cuerpo y no se siente como propio. El cuerpo mismo está cambiando y hay una vivencia de algo que no corresponde, una ansiedad de lo desconocido presente en sí misma. También, hay una idea de que eso que crece hay que cortarlo, como un castigo, una castración, porque seguramente está muy ligado con deseos e ideas prohibidas y malas que hay que eliminar.

Otro aspecto que se muestra en el sueño es la grandiosidad que genera el cuerpo en desarrollo porque, aunque asuste, está presente la sensación de que son plantas que pueden crecer enormemente con una fuerza desmedida. Existe cierta noción de reproducción biológica unida a esta grandiosidad, las plantas se reproducen. Ella entiende que es dueña de una función nueva que asusta, pero que al mismo tiempo es grandiosa. Además está, por supuesto, la idea de crecimiento como una fuerza real dentro de ella. La reproducción no sólo como una posibilidad fisiológica sino como un empuje creativo y vital en su interior. Este sueño, entonces, sirve para trabajar sus ansiedades con relación a la sexualidad emergente, sus estados de agrandamiento y sus deseos más valiosos de crecimiento, entre otros significados potenciales. Ejemplifica un complejo proceso de edificación de sentidos.

Bion y Donald Meltzer señalan que dentro de la producción onírica se lleva a cabo la  construcción de significado más rica dentro del psiquismo. Es en el sueño y en el funcionamiento onírico donde se le da una representación formal a las pasiones que son el significado de nuestra experiencia. Los sueños son el núcleo del proceso de pensar acerca del sentido de las experiencias. Son la expresión de nuestro mundo interno, como bien nos lo enseñó Freud, y también son los constructores de sentido de ese mundo. Los sueños son metáforas; la mente genera metáforas a partir de un mundo potencialmente lleno de significados. A través de ellas se imprime sentido a la experiencia. Como lo expresa Bion: “La metáfora es el método por excelencia con el que opera la mente” (1983, pp. 97).

A pesar de que el ejemplo mencionado se trata de un sueño angustioso, por medio de él la adolescente dota de sentido su vivencia; la transforma en una experiencia que puede adquirir significado en su psiquismo. La imagen de las plantas creciendo vertiginosamente fue muy útil clínicamente para describirle esos momentos en los que ella se asustaba frente a vivencias y sensaciones intensas o descontroladas; también para mostrarle cómo a veces ella se agranda: su arrogancia es como el crecimiento desenfrenado de la planta que le hace perder la dimensión de las cosas; o bien, los sentimientos de culpa edípica que le hacen percibir lo que pasa en su cuerpo como detestable o vergonzoso, por lo que es necesario cortarlo. A su vez, cuando ella está en un estado mental de desarrollo positivo, podemos hablar de la fuerza del crecimiento auténtico, discriminándolo del pseudo-crecimiento impostado.

La mente, de una u otra manera, siempre estará enfrentándose con experiencias emocionales complejas y dolorosas. Los caminos a recorrer después de este encuentro serán: metabolizar la experiencia o recurrir a métodos expulsivos y evacuativos que, si bien se presentan como una forma de evitar el dolor, implicarán un daño a la posibilidad de dotar de significado lo vivido.

La vida onírica y el amplio trabajo mental que se realiza en la estructuración de los sueños bien podrían inspirar al analista en la construcción de sus interpretaciones. De esta forma, la sesión va más allá del ejercicio intelectual que ofrece explicaciones causales, sino que se convierte en aquello que Bion (1963) designó como el dominio del mito, un espacio intuitivo e imaginativo en el que el analista utiliza recursos retóricos y plásticos. El dominio del mito es el campo de la metáfora y es donde el pensamiento puede tener lugar, donde una experiencia emocional se acerca a la adquisición del significado.

 

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Diplomado Sobre la adolescencia. Del niño al adolescente

Por Patricia Bolaños

Cada etapa en nuestra vida es de suma importancia para el desarrollo, cada una de ellas implica ciertas emociones, tipos de relaciones y tareas específicas a lograr. Lo que suceda en cada período impactará la forma de vivir el posterior.

La adolescencia se caracteriza por el resurgimiento de emociones que observamos en la infancia, sólo que expresadas en personajes distintos. Lo que en la infancia se depositaba mayormente en los padres, en la adolescencia será en el grupo de amigos y personas significativas. Por tal motivo, conocer a profundidad lo que ocurre en los primeros años de vida resulta esencial para comprender mucho de lo que observamos en los adolescentes.

En la infancia encontramos una serie de emociones, fantasías y deseos que se expresan de forma nítida en el comportamiento. La curiosidad es un aspecto evidente en los niños, éstos preguntan el por qué de todo, miran y quieren saber lo que hacen los adultos. Esta curiosidad resurgirá en el adolescente, pero esta vez los objetos serán las vidas y actividades de amigos. Las redes sociales le permiten saciar la necesidad de saber todo acerca de los otros, el uso de Internet también le da acceso a mucha información que utiliza para sentir que ya no necesita más a los padres como en la infancia, para obtener explicaciones acerca de distintos cuestionamientos.

El deseo en la niñez de poseer exclusivamente a los padres, y por tanto los celos que genera que cuiden al hermanito o tengan actividades de pareja, en la adolescencia se despliega en la relación con los amigos: el vínculo con el mejor amigo expresa las emociones que de forma más temprana estaban depositadas en los padres. En los jóvenes observamos relaciones de amistad intensas, de mucha intimidad y cercanía pero que también se acompañan de celos, posesividad, y que ante dificultades en estos vínculos el adolescente puede llegar a sentirse desesperado y solo. El grupo de amigos en la adolescencia le sirve al joven como una especie de puente para alejarse del núcleo familiar y construir nuevas relaciones significativas fuera de la familia.

Otro aspecto que se observa con gran claridad en la infancia, es la necesidad de ser mirado, de llamar la atención de quienes lo rodean; son exhibicionistas. El adolescente buscará satisfacer ese exhibicionismo a través de una estética particular, la forma de vestir o de hablar. Desde esta perspectiva se explican los looks estrafalarios característicos de esta etapa. Cuando los jóvenes suben fotos a sus redes sociales, cumplen la fantasía de que serán vistos por muchas personas. Es por esto que los adolescentes se toman selfies e invierten gran tiempo retocándolas y están tan pendientes de cuántos likes o comentarios obtienen.

Otras conductas que observamos en la adolescencia como, el uso de un lenguaje soez, el empleo de apodos, la relación que establecen con maestros, el cambio en la percepción de su entorno, entre otras, se entienden como resultado del resurgimiento de aspectos infantiles.

En el diplomado Sobre la adolescencia estudiaremos la influencia de la vida infantil en la construcción del mundo adolescente. Esto nos permitirá comprender el porqué de la conducta adolescente; la intensidad de sus relaciones, la importancia otorgada a ciertos aspectos de su vida y el movimiento de avance-retroceso que caracteriza a esta etapa fundamental del desarrollo.

 

Para conocer más detalles de este diplomado, haz click aquí: http://www.centroeleia.edu.mx/diplomado-sobre-la-adolescencia

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Diplomado Técnicas de psicoterapia. La psicoterapia de apoyo

Por Muriel Wolowelski

La psicoterapia de apoyo

Una técnica muy útil en el nivel individual, social y comunitario

Algunas formas de psicoterapia, como las terapias breves y las de apoyo surgieron, entre otras cosas, como respuesta al problema asistencial planteado por una cantidad cada vez mayor de población consultante. Los servicios de psicopatología hospitalarios, centros de salud mental, instituciones privadas, junto con los hospitales psiquiátricos debieron implementar técnicas que actuaran más rápido que otras terapias tradicionales, así como en su momento incluyeron psicofármacos o terapias grupales, porque era imposible que los psicoterapeutas alcanzaran a cubrir una demanda cada vez mayor. Si a esto agregamos que muchas de las consultas por problemas en apariencia físicos en Hospitales Generales resultan, en un alto porcentaje, derivadas de conflictos emocionales, podemos entender la urgencia de formar buenos terapeutas que trabajen en un nivel consciente mediante una terapia de apoyo. El objetivo es lograr la remisión de síntomas en el tiempo más rápido posible, ayudar a que el paciente recupere un estado mental que le permita sentirse bien, semejante al que tenía previo a la enfermedad. Las limitaciones económicas de quienes acuden en busca de ayuda terapéutica son un factor importante en la difusión de la terapia de apoyo para casos que pueden resolverse bien con dicha técnica. De este modo se hace más accesible para personas de pocos recursos.

Una consulta clínica

Cuando abro la puerta del consultorio me encuentro con una mujer que tiene los ojos caídos, transmite la actitud de sentirse vencida y una tristeza.  Se desploma en el sillón y con desaliento muestra la duda de que algo o alguien la pueda consolar. Tiene alrededor de  cuarenta o cuarenta y cinco años, se ve demacrada por los días de llanto, insomnio e inapetencia. Quedó atónita cuando su marido le dijo que ya no la amaba y se iba de la casa definitivamente. Ella siente perdido el sentido de su vida y se acusa de no haber sabido darle lo que él necesitaba para vivir feliz.

Esta es una situación muy común en las consultas de psicoterapia. Hombres y mujeres enfrentados a una depresión reactiva a una separación matrimonial, la pérdida de un ser querido, un despido inesperado en el trabajo, la partida de la casa familiar del hijo menor al irse a estudiar lejos del hogar, o bien cuando se casa. Las personas expuestas a estos eventos suelen ser individuos bastante saludables psíquicamente, hasta que ocurre el evento que les provoca un desequilibrio intenso en su estado mental y les impide enfrentar de manera más adecuada esa crisis vital. Los síntomas predominantes en este tipo de situaciones son la ansiedad y los sentimientos depresivos.

Las psicoterapias de apoyo suelen ser terapias de elección para este tipo de eventualidades. Se caracterizan por ofrecer al paciente un espacio donde pueda hablar de sus problemas sin sentirse criticado, sintiendo que tiene un interlocutor interesado, sensible y atento, que lo puede ayudar a recuperar su fortaleza previa así como retomar las condiciones de vida anteriores a la crisis vital. Buscan el fortalecimiento del paciente para reanimarlo, que pueda aumentar el valor y la confianza en sí mismo, para así acceder a estrategias positivas que le permitan enfrentarse nuevamente a sus cambios vitales. Se obtienen muy buenos resultados cuando se inicia simultáneamente dicha psicoterapia de apoyo acompañada de una consulta periódica con un psiquiatra que la medique con ansiolíticos y antidepresivos.

No se trata de promover un clima terapéutico de “Tú si puedes” sino de brindar el espacio adecuado para que el paciente exprese las ansiedades y conflictos que el terapeuta podrá ir comprendiendo desde una perspectiva consciente. Ello a través de explicar al paciente los diversos significados de la crisis que atraviesa, sus determinantes, lo que le provoca sufrimiento y dolor mental, cómo poder de a poco manejarlos dentro de su mente y encontrar en sus propios términos soluciones creativas.

 

Si deseas conocer más información del Diplomado Técnicas de psicoterapia, haz click aquí: http://www.centroeleia.edu.mx/diplomado-tecnicas-de-psicoterapia

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La interpretación en psicoanálisis, una revisión teórica

Nadezda Berjón es ex alumna del Doctorado en Clínica Psicoanalítica del Centro Eleia, generación 2014. Presentó el viernes 22 de abril de 2016 su examen profesional con la tesis “La interpretación en psicoanálisis, una revisión teórica”, una investigación completa que observa distintos marcos teóricos de referencia para comprender los detalles fundamentales de la interpretación dentro del psicoanálisis.

Todas las tesis de Doctorado se pueden consultar en la biblioteca del Centro Eleia. A continuación presentamos algunos puntos importantes que la doctora expuso en su tesis:

 

La interpretación en psicoanálisis, una revisión teórica

 

Por Nadezda Berjón M.

La labor del psicoanálisis, a diferencia de otros abordajes terapéuticos, plantea la existencia de fuerzas internas inconscientes, más allá de lo verbal y de la cognición, que se filtran por todo el psique-soma y, si bien no marcan de modo absoluto a la personalidad, sin duda la moldean. Dentro de este contexto, podemos decir que el encuentro psicoanalítico es íntimo y personal y su objetivo es proporcionar al paciente una información que desconoce, pero que le corresponde.

La interpretación surge por vez primera en el trabajo de Sigmund Freud, “La interpretación de los sueños” de 1900. Actualmente, los elementos esenciales incluyen aquellos fenómenos que ocurren entre analista y analizando, es decir, lo transferencial-contratransferencial, así como el establecimiento de un encuadre fijo y estable que permita su despliegue:

En la práctica psicoanalítica intervienen la experiencia del analista, su personalidad e ingenio, sus limitaciones, intuición, inspiración, la naturaleza de la enfermedad del paciente, las necesidades del paciente en particular, las consideraciones reales, la cultura, factores comunicacionales y operacionales. Puede decirse que hay tantas técnicas como psicoanalistas. (Bernstein, 2001).

Por otra parte, Etchegoyen (1986) señala que la interpretación es el instrumento del que el analista dispone para abordar lo que trae el paciente, que es material inconsciente en forma de sueños, lapsus, fantasías, transferencias, resistencias y demás manifestaciones. Para este fin, el autor describe los tres niveles de la metapsicología freudiana mediante los cuales se puede construir la interpretación:

  • Topográfico: llevar del lugar inconsciente al consciente. Por ejemplo, un niño juega en sesión a que golpea un muñeco y lo envenena. El paciente tuvo un hermanito hace unos meses. Aunque, según narra la madre, el niño se porta muy bien con el recién nacido, a partir de este material se le intepretar, mientras juega, que guarda mucho rechazo y enojo hacia ese bebé que vino a quitarle la atención de mamá. Aunque lo quiere mucho, le gustaría pegarle y desaparecerlo, por lo enojado que se siente. Traemos así lo inconsciente al consciente, en este caso, como parte de la técnica de juego que permite la liberación de la fantasía sin amenazar los vínculos.
  • Dinámico: venciendo resistencias específicas de acuerdo a la estructura. A un paciente neurótico que sueña frecuentemente pero que dice no recordar nada, se le puede señalar que parece preferir borrar todo lo que hubo en su mente porque le parece amenazador o inquietante. Así intepretamos su resistencia a recordar como una manifestación de la represión.
  • Económico: develando los afectos cristalizados; se dirige la atención hacia un síntoma o defensa que da muestra de la lucha pulsional interna. Por ejemplo, una mujer se enferma cuando su pareja le propone matrimonio y deben postergar la decisión. Podemos comunicarle mediante la interpretación que quizá este padecer expresa una ambivalencia. Más adelante, se muestra que identifica a su pareja con el padre, por lo que la ambivalencia y el síntoma se acentúan.

Asimismo, Etchegoyen (1986) indica que, a grandes rasgos, la interpretación puede ser:

  1. Histórica. En referencia a un evento del pasado infantil, reconstruyendo los recuerdos y recuperando los afectos ligados a dichas vivencias. Por ejemplo, una mujer cuya madre padecía ceguera y era poco afectuosa con su hija, al grado de no satisfacer sus necesidades básicas, se comporta en la vida como una sombra silenciosa sin expresar deseos ni emociones. Se le puede decir en cierto punto que quizá el no ser mirada por su madre cuando niña le causó un gran impacto y dolor, como ahora que no cree poder ser mirada en el trabajo o en la relación de pareja que mantiene.
  1. Sobre el aquí y ahora, es decir, la transferencia. A la misma paciente se le puede interpretar que tal vez crea que yo no la miro realmente, que sus necesidades me son indiferentes y que por ese motivo viene a sesión desanimada, con ganas de quedarse en casa, sola.
  1. Cuando es pertinente integrar aspectos del pasado con los actuales cubriendo todas las áreas del fenómeno psíquico. Considerando las dos clasificaciones anteriores, implica comunicarle a la paciente cómo estos eventos de su infancia la afectan y de qué manera dichas experiencias impactan en sus relaciones actuales, incluyendo lo que surge en la sesión.

Etchegoyen (1986) apunta que la interpretación pertenece al paciente, ya que proviene del material que aporta inconscientemente. Por tanto, debe nutrirse esencialmente de lo que el paciente trae a la sesión, ya sea preverbal o verbalmente. Es necesario abstenerse de teorizaciones lejanas al conflicto del individuo y procurar la comprensión de su dinámica particular.

La interpretación debe ser desinteresada, en tanto persigue el fin único de informar al paciente sobre sus modalidades más profundas. Es importante que se ofrezca cuando es pertinente y requerida por el paciente, ya que su objetivo no es constatar la sabiduría o creatividad del analista. Una buena intervención debe conducir al insight, aunque sea a lo largo del tiempo. Asimismo, liga significados, promueve nuevos sentidos e, idealmente, transforma la mente haciendo consciente lo inconsciente mientras se interpreta el contenido psíquico, las defensas y resistencias dentro de un marco transferencial.

El psicoanálisis considera la preeminencia de una realidad psíquica sobre la real y a través de ella lleva a cabo su cometido. En la teoría freudiana existen fantasías infantiles comunes a todos, con temas como la rivalidad, el deseo incestuoso, los impulsos agresivos de muerte, la curiosidad por la reproducción, los celos, la ansiedad de castración y otros (Bleichmar, 2001). La fantasía inconsciente forma el escenario sobre el que se desarrolla la vida mental, dando lugar a múltiples libretos internos. El analista escuchará el relato de los sucesos externos, pero su atención estará especialmente dirigida a la experiencia  interior de su paciente (ídem).

Como analistas debemos permanecer atentos y comprometidos tanto con cada nuevo encuentro, como con el continuo estudio de nuestra profesión.

Referencias:

-Bernstein, A. (2001). The Classical Parameters of Psychoanalytic Technique: A Review. Mod. Psychoanal., 26:125-181.

– Etchegoyen, R. H. (1986). Los fundamentos de la técnica psicoanalítica. Buenos Aires: Amorrortu, 2005.

– Leiberman, C.; Bleichmar y cols. (2001). Las perspectivas del psicoanálisis. México: Paidós.